• El C5 opera y monitorea una infraestructura de más de 81,900 cámaras a lo largo de la Ciudad.
  • Aproximadamente el 25% de las carpetas de investigación abiertas en la Ciudad de México cuentan con grabaciones de cámaras del C5 como evidencia. (C5 / FGJ CDMX)

Ciudad de México, febrero de 2026.- La seguridad pública se ha consolidado como uno de los principales desafíos en la agenda de los Estados, en un contexto marcado por el crecimiento urbano, la complejidad del delito y una ciudadanía que demanda respuestas más eficaces y transparentes. En la Ciudad de México, este reto se refleja en una amplia red de vigilancia urbana: el C5 monitorea una red de más de 81,900 cámaras de videovigilancia y, de acuerdo con información oficial, aproximadamente el 25% de las carpetas de investigación abiertas en la ciudad cuentan con grabaciones de cámaras del C5 como evidencia. Frente a este escenario, la incorporación de tecnología avanzada se vuelve una política pública clave para fortalecer las capacidades institucionales y modernizar los modelos de gestión de seguridad.

“La tecnología es una herramienta estratégica para el Estado cuando se integra a una política pública clara. Nuestro objetivo en Kabat One es acompañar a los gobiernos en la construcción de modelos de seguridad más modernos, eficientes y transparentes, que fortalezcan a las instituciones y respondan a las demandas de la ciudadanía”, señaló Niv Yarimi, presidente y fundador de Grupo Kabat y Kabat One.

En este marco, Kabat One ya integra estas tendencias en una plataforma operativa que acompaña a los gobiernos en la toma de decisiones estratégicas. La predicción del delito, basada en el análisis de grandes volúmenes de datos, permite a los Estados anticiparse a los fenómenos delictivos, identificar patrones y focalizar recursos en zonas de mayor riesgo. Este enfoque mejora la prevención y contribuye a una utilización más eficiente y responsable de los recursos públicos. Kabat One aplica estos modelos analíticos para apoyar políticas de seguridad basadas en evidencia y planificación inteligente.

La analítica avanzada cumple un rol central en el fortalecimiento institucional, al reducir falsos positivos y mejorar la calidad de la información que llega a los decisores. Sistemas más precisos permiten intervenciones más focalizadas, reducen la discrecionalidad y aumentan la confianza en las herramientas tecnológicas utilizadas por el Estado.

En los centros de comando y control, el análisis en tiempo real y la integración de múltiples fuentes de información —cámaras, sensores, reportes policiales y sistemas de emergencia— resultan fundamentales para una gestión moderna de la seguridad. Plataformas como Kabat One permiten consolidar estos datos en un único sistema, facilitando la coordinación interinstitucional y apoyando una respuesta más rápida y efectiva ante situaciones críticas.

El uso de reconocimiento facial en tiempo real forma parte del debate público actual sobre los límites, alcances y responsabilidades del Estado en el uso de nuevas tecnologías. Si bien representa una herramienta de alto valor para la identificación y prevención del delito, su implementación exige marcos normativos claros, controles adecuados y un enfoque respetuoso de los derechos ciudadanos.

La videovigilancia inteligente y los sensores conectados están redefiniendo las políticas de seguridad urbana. Las cámaras con inteligencia artificial permiten pasar de un monitoreo pasivo a un modelo proactivo, capaz de detectar comportamientos sospechosos y generar alertas automáticas.

La adopción de estas tecnologías representa un paso decisivo hacia un modelo de seguridad más planificado, basado en datos y orientado a resultados. Con soluciones ya en funcionamiento, Kabat One se posiciona como un aliado estratégico de los Estados en la modernización de sus políticas de seguridad y en la construcción de entornos más seguros y gobernables.

 

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