En trasplantes, el tipo de solución intravenosa puede influir en la recuperación del paciente
- Aproximadamente 25 millones de personas en el mundo reciben fluidoterapia intravenosa¹, una intervención clave en cirugías de alta complejidad.
- Los efectos adversos asociados a la administración de líquidos pueden vincularse con mayor mortalidad, incremento en el consumo de recursos hospitalarios y estancias prolongadas en unidades de cuidados intensivos².
- Soluciones con composición similar al plasma sanguíneo han mostrado beneficios clínicos en la recuperación postquirúrgica.
Ciudad de México, a 27 de febrero del 2026.- En el marco del Día Mundial del Trasplante de Órganos y Tejidos, la atención suele centrarse en la donación y en la complejidad quirúrgica de estos procedimientos; sin embargo, la recuperación del paciente también depende de decisiones clínicas que ocurren antes, durante y después de la cirugía. Dentro de este proceso integral de atención, la administración de soluciones intravenosas juega un papel clave, ya que es determinante para preservar el suministro de sangre, oxígeno y nutrientes al órgano trasplantado, así como para mantener la estabilidad del sistema cardiovascular.
A nivel mundial, aproximadamente 25 millones de personas reciben fluidoterapia intravenosa³. Esta cifra dimensiona el alcance de una terapia que, aunque cotidiana, tiene implicaciones directas en la evolución clínica de millones de pacientes, especialmente en contextos de alta complejidad como cuidados intensivos y cirugías mayores.
No obstante, su uso no está exento de riesgos. La sobrehidratación —ingesta de agua mayor a la que el cuerpo elimina, que conlleva un aumento del peso corporal superior al 10%— es la complicación más frecuente de la fluidoterapia⁴. En pacientes graves los efectos adversos asociados a la administración de líquidos pueden vincularse con mayor mortalidad, incremento en el consumo de recursos hospitalarios y estancias prolongadas en unidades de cuidados intensivos⁵. Además, diversos ensayos han reportado mayor incidencia de alteraciones asociadas a un exceso de cloruro en la sangre, lesión renal aguda y necesidad de terapia de reemplazo renal, con el uso de solución salina convencional en comparación con soluciones balanceadas⁶.
Frente a este panorama, la evidencia científica ha mostrado que el tipo de solución administrada influye de manera significativa en los desenlaces clínicos. Los pacientes que reciben soluciones cristaloides balanceadas han mostrado mejores parámetros en los niveles de pH, bicarbonato y lactato, en comparación con quienes reciben solución salina convencional, lo cual se traduce en menor tiempo de hospitalización y menor mortalidad⁷.
Al respecto, Vanesa Omaña, Gerente de Educación Clínica en Baxter, señala:
“La elección de la solución intravenosa no es un detalle menor, sino una decisión que forma parte del cuidado integral del paciente. Optar por alternativas con un perfil similar al plasma permite una reposición de líquidos más acorde con el funcionamiento natural del organismo, lo que contribuye a mantener mayor estabilidad durante y después de la cirugía. Esto puede ayudar a evitar alteraciones en la estabilidad de la presión arterial, la circulación sanguínea y la oxigenación de los órganos, así como disminuir el riesgo de complicaciones y favorecer una recuperación más segura, especialmente en procedimientos de alta complejidad como los trasplantes.”
Las soluciones semejantes al plasma son formulaciones que contienen concentraciones de sodio y cloruro comparables a las fisiológicas, están libres de calcio —lo que permite su administración en escenarios que incluyen transfusión sanguínea— y están diseñadas para evitar el exceso de cloruro en la sangre. Su similitud con el plasma sanguíneo permite mantener el balance de líquidos y electrolitos en los vasos sanguíneos, y puede asociarse con menor morbilidad postoperatoria y menor utilización de recursos hospitalarios en determinados procedimientos quirúrgicos mayores.
En la práctica clínica, la fluidoterapia intravenosa no debe entenderse como una medida automática, sino como una intervención terapéutica que requiere evaluación constante. La selección, el momento de administración y la dosificación de los líquidos intravenosos deben evaluarse con el máximo rigor, de manera que se reduzca su toxicidad por un uso inadecuado y se impulse su eficacia para la salud del paciente⁸. A través de la administración directa de líquidos al torrente sanguíneo, esta terapia busca mantener el volumen de sangre que bombea el corazón y optimizar el suministro de sangre, oxígeno y nutrientes a los tejidos, funciones críticas en pacientes sometidos a procedimientos de alta complejidad.
Por ello, todas las personas que reciben líquidos por vía intravenosa requieren evaluaciones clínicas diarias⁹ para ajustar el tipo de solución, la dosis y la duración del tratamiento de acuerdo a sus necesidades.
En el contexto del trasplante de órganos y tejidos, donde la circulación sanguínea adecuada y la oxigenación y nutrición adecuadas son determinantes para el pronóstico, la fluidoterapia intravenosa representa mucho más que una medida de soporte. Su correcta selección y administración forman parte integral del cuidado clínico que acompaña al paciente antes, durante y después de la cirugía, contribuyendo a una recuperación más segura y con menor riesgo de eventos adversos.
Referencias
- Teshome, M., et. al., Intravenous fluid administration practice among nurses and midwives working in public hospitals of central Ethiopia: A cross-sectional study.
https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC10412755/?utm_source=chatgpt.com - Agüero Milanés, A. M., Infante Rondón, K. Z., Fluidoterapia en el paciente grave, algunas consideraciones según la evidencia actual.
https://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2448-89092024000400294 - Teshome, M., et. al., Intravenous fluid administration practice among nurses and midwives working in public hospitals of central Ethiopia: A cross-sectional study.
https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC10412755/?utm_source=chatgpt.com - Inzunza-Cervantes, G., et. al., Fluidoterapia intravenosa en el paciente clínico hospitalizado.
https://www.medigraphic.com/pdfs/medintmex/mim-2022/mim226k.pdf - Agüero Milanés, A. M., Infante Rondón, K. Z., Fluidoterapia en el paciente grave, algunas consideraciones según la evidencia actual.
https://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2448-89092024000400294 - Mehta A., Plasmalyte versus normal saline as resuscitation fluids: Which one is better?
https://www.researchgate.net/publication/351793594_Plasmalyte_versus_normal_saline_as_resuscitation_fluids_Which_one_is_better - Arya, V., et. al., Plasmalyte versus normal saline as resuscitation fluid in children. A randomized controlled trial.
https://journals.lww.com/jpcr/fulltext/2021/08030/plasmalyte_versus_normal_saline_as_resuscitation.6.aspx - Agüero Milanés, A. M., Infante Rondón, K. Z., Fluidoterapia en el paciente grave, algunas consideraciones según la evidencia actual.
https://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2448-89092024000400294 - Inzunza-Cervantes, G., et. al., Fluidoterapia intravenosa en el paciente clínico hospitalizado.
https://www.medigraphic.com/pdfs/medintmex/mim-2022/mim226k.pdf
****************************************
