El C5 convierte terabytes de información diarios en decisiones que salvan vidas 

  • El C5 opera y monitorea una infraestructura de más de 81 900 cámaras distribuidas a lo largo de la Ciudad de México.
  • Durante 2024 las instituciones de seguridad pública estatales en México recibieron 54,972,579 llamadas a través de los sistemas telefónicos de emergencia 911, 089 y otros. (INEGI)

Ciudad de México, marzo de 2026. Cada día, un C5 moderno en una ciudad grande procesa decenas de terabytes de información, principalmente derivados de sistemas de videovigilancia distribuidos en miles de puntos estratégicos. En la Ciudad de México, por ejemplo, el C5 opera y monitorea una infraestructura de más de 81,900 cámaras, instaladas en postes del sistema de videovigilancia públicos (STVs y tótems). A esto se suman datos provenientes de sensores de movimiento, lectores de placas, sistemas de reconocimiento, reportes ciudadanos y llamadas de emergencia. Solo en 2024, las instituciones de seguridad pública estatales en México recibieron más de 54 millones de llamadas a través de los sistemas telefónicos de emergencia 911, 089 y otros, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

 

 

Para poner estas cifras en perspectiva, cada segundo, el C5 recibe información de múltiples fuentes equivalente a la capacidad de cientos de servidores personales trabajando simultáneamente, y decenas de terabytes diarios se acumulan si no se procesan correctamente. Sin la infraestructura tecnológica adecuada, estos datos serían solo un cúmulo de información; con ella, se transforman en inteligencia operativa capaz de salvar vidas y anticipar riesgos.

En los centros de atención de emergencias como el 911 y en los C5 estatales, cada segunda cuenta. La capacidad de visualizar en una sola plataforma lo que ocurre en distintos puntos de la ciudad —cruzando video en vivo, antecedentes de incidentes, geolocalización y alertas automatizadas— permite reducir tiempos de reacción y mejorar la asignación de patrullas, servicios médicos o equipos de protección civil. Esta evolución marca el paso de una seguridad reactiva a una gestión basada en inteligencia en tiempo real.

Kabat One ha desarrollado una plataforma tecnológica orientada precisamente a resolver este reto: unificar múltiples fuentes de información dentro de un mismo entorno inteligente. Su ecosistema permite integrar videovigilancia, sistemas 911, lectores de placas, sensores IoT y herramientas de análisis avanzado, facilitando que los datos dispersos se conviertan en información estructurada y accionable.

La implementación de esta tecnología contribuye a fortalecer la inteligencia situacional, mejorar la coordinación entre dependencias y optimizar el despliegue de recursos en momentos críticos. Al consolidar grandes volúmenes de información en paneles de control dinámicos y sistemas de alerta automatizados, los gobiernos locales pueden actuar con mayor rapidez, reducir márgenes de error y establecer estrategias preventivas sustentadas en análisis predictivo.

Además, la capacidad de procesar decenas de terabytes diarios, junto con más de 80 mil cámaras y millones de llamadas de emergencia, no solo implica almacenamiento, sino la aplicación de modelos analíticos capaces de identificar comportamientos atípicos, cruces relevantes de información y patrones históricos que permitan anticipar escenarios de riesgo. La combinación de infraestructura robusta y análisis inteligente es lo que convierte a los datos en una herramienta estratégica de protección ciudadana.

La diferencia entre reaccionar y anticiparse está en cómo se gestionan los datos. Cuando la información se integra y se analiza en tiempo real, los gobiernos locales pueden tomar decisiones más rápidas, más precisas y con mayor impacto en la seguridad de las personas”, señala Niv Yarimi presidente de Grupo Kabat y Kabat One.

En una era donde la complejidad urbana aumenta y las demandas ciudadanas son cada vez mayores, la transformación digital de los gobiernos locales pasa necesariamente por el uso estratégico de los datos. Convertir información en acción ya no es solo una aspiración tecnológica: es una condición indispensable para construir ciudades más seguras, resilientes y preparadas para el futuro.

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