* Posgrados del CESMECA - UNICACH realizan investigaciones novedosas y con sentido social
Tuxtla Gutiérrez, Chiapas. 25 de Enero de 2026.- Armando Méndez Zárate, docente e investigador del Centro de Estudios Superiores de México y Centroamérica (CESMECA) de la Universidad Autónoma de Ciencias y Artes de Chiapas (UNICACH), apuesta por una renovación metodológica en el estudio de las estructuras agrarias y los recursos naturales de Chiapas y Centroamérica durante los siglos XIX y XX. Su proyecto, "Historia agraria y ambiental de Chiapas y Centroamérica", propone situar a la historia como eje pero integrando saberes de las ciencias naturales, la geografía y la cartografía para abordar preguntas que los enfoques tradicionales dejan inconclusa.
Méndez Zárate, reconoce el reto que implica cubrir una temporalidad amplia y la dificultad de acceder a fuentes específicas sobre agua y bosques. Para sortearlo, recurre a archivos de tierras y a evidencias indirectas que permiten reconstruir usos del agua, prácticas de manejo forestal y transformaciones del paisaje provocadas por la intervención campesina.
De esta indagación, surgieron dos artículos inicialmente previstos —uno sobre el agua en Comitán; y el otro sobre el cuidado de bosques en regiones fronterizas— que implica un libro de divulgación "Los dueños del monte en justicia y en ley. Reforma agraria y paisaje en la frontera chiapaneca 1920-1940". El volumen documenta, entre otros hallazgos, que “las comunidades ya cuidan los bosques, la fauna, los recursos hídricos”, y pone en primer plano dinámicas migratorias y jurídicas que marcaron el acceso a la tierra de trabajadores agrícolas guatemaltecos asentados en la región.
La línea de investigación Perspectivas Globales en la Historia de Chiapas y Centroamérica, de la maestría y doctorado en Ciencias Sociales y Humanísticas, busca romper con una historia “capillista” o encerrada en el análisis del ejido, y en vez de ello se orienta a vincular los estudios históricos con memoria, cultura, identidad y etnografía. El resultado ha sido una formación posgradual, en la que los estudiantes incorporan pilares de sociología, antropología y economía en investigaciones con herramientas interdisciplinarias.
El trabajo colaborativo se extiende dentro de la UNICACH: hay alianzas con el posgrado de Estudios de Intervención Feminista —apoyando cartografía en estudios sobre violencias— y con la licenciatura en Ingeniería Agroforestal en Motozintla, con quienes Méndez Zárate ha enriquecido la interpretación de los bosques.
“Sí hay conocimientos históricos, pero hay requerimientos técnicos, metodológicos de las ciencias naturales que inciden en los procesos históricos. Entonces, ahí es donde entramos y tenemos ese diálogo entre ciencias”, comenta el académico, quien enfatiza la intención de que la investigación tenga incidencia social. Para él, la pregunta siempre es “para qué va a servir” el conocimiento: que contribuya a entender y abordar problemas concretos que afectan a comunidades y territorios.
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