Lluvias, movilidad y trabajo: cómo los eventos climáticos están acelerando la evolución de la oficina en México
* Los traslados prolongados, las afectaciones viales y las nuevas expectativas laborales impulsan modelos más flexibles y adaptables.
* Para WeWork, la conversación sobre el futuro de la oficina está cambiando: el reto ya no es elegir entre casa u oficina, sino crear entornos laborales más cercanos, flexibles y conectados con la dinámica de las ciudades.
Ciudad de México, 22 de junio de 2026.- Las lluvias intensas registradas en los últimos días en la Zona Metropolitana del Valle de México volvieron a poner sobre la mesa un desafío cotidiano para millones de personas: trasladarse hacia sus centros de trabajo en ciudades donde la movilidad enfrenta cada vez más presión.
Inundaciones, cierres viales, saturación del transporte público y modificaciones en los tiempos de traslado han demostrado que la forma en que trabajamos también está relacionada con la manera en que nos movemos por la ciudad. Ante estos escenarios, el trabajo flexible ha comenzado a tomar un nuevo significado: más allá de ser una preferencia laboral, representa una herramienta de adaptación frente a las condiciones urbanas actuales.
De acuerdo con el estudio “Retos y perspectivas del trabajo” de WeWork, el 42% de los trabajadores mexicanos recorre entre 10 y 50 kilómetros para llegar a su empleo, mientras que el 31% realiza trayectos de entre 3 y 10 kilómetros. Estos desplazamientos representan una inversión considerable de tiempo diario y tienen efectos en la movilidad urbana.
Además, el estudio revela que el 49% de los mexicanos utiliza automóvil particular para llegar a su lugar de trabajo, mientras que el 34% depende del transporte público; dentro de este grupo, el 17% utiliza aplicaciones de movilidad para completar sus trayectos. La combinación de largos recorridos y alta concentración de viajes genera mayores retos cuando fenómenos climáticos o ambientales afectan la circulación.
En este contexto, distintas empresas han comenzado a replantear el papel de la presencialidad. La conversación ya no se limita a elegir entre oficina o casa, sino a construir modelos que permitan mantener la colaboración, la productividad y la conexión entre equipos, al mismo tiempo que ofrecen alternativas ante situaciones externas.
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Los espacios de trabajo flexibles forman parte de esta transformación al ofrecer ubicaciones cercanas a diferentes comunidades, permitiendo que las personas reduzcan desplazamientos sin perder la posibilidad de trabajar en entornos profesionales. Estos espacios funcionan como puntos intermedios que complementan la oficina tradicional y responden a una realidad urbana donde la cercanía y la accesibilidad son cada vez más relevantes.
La evolución del trabajo también refleja este cambio cultural. Mientras que en 2019 sólo el 11% de los empleados trabajaba bajo un esquema híbrido, actualmente el 64% prefiere modelos que combinan presencialidad y trabajo remoto. La administración del tiempo, la reducción de traslados y una mayor flexibilidad forman parte de las razones detrás de esta transformación.
Para ciudades como Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, el reto hacia adelante será encontrar un equilibrio entre la necesidad de colaboración presencial y la oportunidad de crear dinámicas laborales más eficientes. La descentralización de los espacios de trabajo, la tecnología y los modelos híbridos pueden contribuir a distribuir mejor los desplazamientos y fortalecer la capacidad de adaptación de las ciudades.
Las lluvias recientes son un ejemplo de cómo factores externos pueden modificar la rutina urbana en cuestión de horas. Frente a esta realidad, la flexibilidad laboral emerge como una de las herramientas que permite construir ciudades y empresas más preparadas para los cambios del entorno.
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